Una declaración de ISLR debe tener coherencia numérica entre la realidad operativa y los soportes físicos, además de estar ajustada a los requerimientos legales.
Más que una contribución al Estado puede ser también el valor que posiciona una empresa y darle credibilidad para accesos a financiamientos bancarios y transparencia corporativa que puede atraer nuevas inversiones.
Detrás de la declaración de ISLR hay un engranaje de trabajo contable, administrativo y legal que le da orden y credibilidad a la empresa.
Es necesario conocer desgravamen, créditos fiscales, deducibles y beneficios fiscales para lograr cumplir con una planificación fiscal.
La planificación fiscal se percibe (y lo es) como orden financiero y administrativo.
Es una garantía de continuidad operativa, fortaleza ante auditorías internas y externas al identificar debilidades debilidades o ineficiencias en gastos y costos que depuran y sinceran todo el cash flow.
Una declaración a tiempo con coherencia y precisión demuestra orden y control administrativo y contable.

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